Mi nombre es Mara Remo

Escúcheme bien porque no lo repetiré. No es usted tan importante, no es imprescindible para nuestro plan. Podemos buscar a otro, podemos instruirle, podemos instruir incluso a un mono para que realice su trabajo. Sin embargo a usted podemos abrirle en canal, llenarle de piedras, coserle y arrojarle al río, y escúcheme bien; el plan no se vería alterado en lo más mínimo.

¿Lo ha comprendido bien? Pues ahora sea humilde y deje de hacer preguntas. No necesita saber lo que hace, solamente obedezca y no cause más problemas.

No me río de usted, imbécil. No, usted no es gracioso, no lo es en absoluto. Tan solo me río de su inusitada torpeza, de su patético plan. ¡Venga, sígame!

Mi nombre en este mundo es Mara Remo y este es mi aspecto. Recuérdelo porque me volverá a ver, se lo garantizo y entonces más vale que haya hecho bien su trabajo. Olvide ya mi auténtico nombre, no traería más que problemas a la causa. Míreme, ¡céntrese! Illdarin tiene sus ojos puestos en todas partes; incluso en su peculiar y variopinto grupo. Sí, es ese sujeto, ese amigo suyo, Patrick. Haga lo que usted crea conveniente, pero ciegue a Illdarin, por Dios. Todo está llegando a su fin, el desenlace para ustedes se acerca.

No me mire con esa cara, mezcla de lástima y temor, ¿qué es eso?, ¿qué significa?, no es su amigo, no lo es. Es solo una burda reproducción de lo que usted recuerda de él. Es una burla, un chiste sin gracia; parece él, pero en realidad no lo es. Otros espías serán descubiertos en su momento y usted, amigo mío, será mi brazo ejecutor, mi ángel vengador, si lo prefiere, el héroe que actúa en la sombra, que hará muchos sacrificios, que no obtendrá recompensa alguna, ni el más mínimo reconocimiento, pero usted hará un buen trabajo, ¿me entiende?, porque podría encontrar a cientos como usted. Entienda que es basura desechable. Le encontré por casualidad porque era el único imbécil practicando juegos de salón aquella noche junto a sus amigos. ¿Lo ve? Con eso ha reunido usted todas las aptitudes que le han traído a mi servicio. Podría formar legiones de seguidores como usted y marchar a la guerra, usar a la multitud como escudo frente a Illdarin mientras golpeo con mi espada flamígera, pero no hay tiempo para eso. A pesar de su insignificancia, es usted a su manera, importante.

Illdarin dirá “voy” e irá. Usted lo sabrá por el hongo. Con el primero vendrán muchos más y después nada. El fin.

No me mire así. Es el momento de actuar; actúe pues. Recibirá señales, sabrá que tiene que hacer en cada momento, haga caso a su corazón, a sus vísceras; elimine a los enemigos de la tierra, acérquese a Illdarin, destruya su nave y es posible que la Tierra tenga una oportunidad. Pero antes haga una visita a su amigo; salgan a pasear y cuando menos lo espere demuéstrele que no es usted tonto.

It's only fair to share...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn